La diosa de la mitología griega Hera

Mitología griega: Hera

Dentro de la mitología griega se puede rescatar a la diosa Hera, una mujer que fue venerada incluso como una virgen por parte de aquellos corrientes que se encargaban de adorarla.

Conoce mucho más de la historia de ella, y qué tan cruel podía ser en un par de sus mitos, leyendo este artículo.

¿Conoces la leyenda de la diosa Hera?

Todos los dioses dentro de la mitología griega se caracterizan por su carácter, unos son más sumisos que otros, pero si hay algo que nadie ha querido nunca, es hacerlos enojar. Sus castigos son uno más perverso que otro, al igual que poderosos.

En el caso de la diosa Hera, ésta siempre será recordada por poseer un carácter autoritario, al igual que vengativo. Tanto así que de seguro no querrías toparte con ella durante un mal día, u ofenderla de alguna manera. Aquellos quienes lo han hecho, han sufrido lo suficiente como para lamentarlo.

Se cuenta que, desde hace mucho tiempo, las vacas han sido sacrificadas para rendir honor a dicha diosa. Otros animales que se encuentran en su leyenda son los pavos reales, ya que estos están encargados de poder tirar de su carreta. Algo muy peculiar teniendo en cuenta a dichos animales.

El primer templo al que se le hizo techo, en Samos, fue dedicado a ella. También, un poco después, se ocuparon en construirle un templo que entraría entre uno de los más grandes de toda la historia griega. Lo que nos ayuda a saber que la veneraban fervientemente.

Hijos de la diosa Hera

La cantidad de templos que se han construido en su honor son una pequeña prueba de la manera que era apreciada. No se veneraba sólo como una diosa, ya que también se le adoraba como una madre y esposa. De hecho, en el templo de Hermíone, se le llegó a considerar una virgen.

Volviendo al punto de madre y esposa, todo se debe porque se sabe que la diosa Hera jamás cometió la infidelidad. Se quedó con su esposo Zeus y fue a este al único ser el cual le dio progenitores. Cuatro, para ser exactos.

Estos hijos antes mencionados fueron Enio, quien era conocido como la diosa de la guerra y ayudaba a Ares a destruir las ciudades. Ilitía, quien se recuerda como la diosa de los partos. Hebe, parte de la historia como la diosa de la juventud. Y, finalmente, Ares, que fue nombrado el dios de la guerra.

En algunas historias Enio es confundida con la diosa de la discordia, Eris. Pero los culpables son los autores que la relataron. Pero, Eris, es hija de la diosa de la noche, Nix. Hefesto es engendrado solo, ya que Hera estaba celosa por el hecho de que Atenea fuese sido engendrada de la misma manera por parte de Zeus.

Mitos de Hera

La mayoría de los mitos de la diosa Hera se encargan de narrar como esta tomaba represalias y venganza a aquellas otras mujeres que se encargaban de meterse, de alguna manera, con su marido. Al igual que con los hijos que eran resultado de dichos enrolles.

Te contaremos un par de estos, quizá los más significativos, para que te des una idea de lo cruel que podía llegar a ser la diosa Hera cuando sentía que su unión con el dios Zeus estaba siendo irrespetada por sus amantes.

Sémele y Hera

Sémele, quien fue el resultado de la unión de la diosa de la concordia y de la armonía, Harmonía, y el rey Cadmo de Tebas, fue elegida por parte de Zeus como su amante. De dicha acción resultó el dios del vino, Dionisos.

Hera no era capaz de ocultar sus celos, es por eso que tomó la forma de la nodriza de Sémele, la vieja Béroe, para sugerirle deliberadamente que debe abandonar a Zeus. Tarea en la que falla, y fue por eso que procedió con un castigo.

La diosa Hera, en una movida astuta, le hace creer a Sémele que es engañada por un impostor del dios Zeus, un hombre normal que tomaba su identidad. Esta le aconseja que debería pedirle una prueba de que realmente se trata de él, un ser inmortal y una demostración, en todo su esplendor, de su poder.

Zeus no fue capaz de convencerla para que solicitara cualquier otra cosa, por lo que termina por darle el gusto. Provocó que, por el efecto de los rayos que este dios desprendía, Séleme ardiera en fervientes llamas.

Para ese tiempo Dionisos (llamado “el dos veces nacido”) ya se encontraba en periodo de gestación, por lo que tuvo que ser arrancado del vientre y cocido al muslo de Zeus. Todo esto como un intento que realizó Hermes de salvarlo. Ya se comenzaba a comprobar la ira de Hera.

Leto y Hera

Otra infidelidad que se conoce dentro de la mitología griega es la que cometió Zeus a Hera con Leto, en donde, de nuevo, tuvo la fortuna de dejarla embaraza en uno de estos encuentros llenos de pasión desenfrenada. Solamente que, en esta ocasión, nacerían gemelos: Apolo y Artemisa.

La furia de Hera era incontrolable en ese momento, por lo que no permitía, bajo ninguna circunstancia, que Leto tuviese cobijo al momento de dar a luz. Esta le prometió a cualquiera que se lo diese, en cualquier parte de la tierra, que descargaría toda su ira con ellos.

Leto, deambulando, llegó lograr a la isla errante de Delos. Esta era conocida porque solía cambiar su posición en el mar. Un hecho que la ayudó a que se pudiese evitar la amenaza que se había impartido por parte de Hera. Pudo tener sus gemelos, y Zues, agradecido, le otorgó un lugar fijo en el océano.

Aunque Zeus hizo lo posible para protegerla de la cólera de Hera, esta seguía deseosa de venganza. Una serpiente Pitón, quien era la guardiana del santuario de Delfos, se envió para atacar a Leto. Apolo, su hijo, acabó con esta, lo que lo convirtió en el dios guardián del Templo de Delfos.