Tartaro infierno mitologia griega

El tártaro, el infierno de la mitología griega

Mitología griega: ¿Qué es el tártaro?

¿Quieres conocer más acerca del tártaro?, lo entendemos. Es realmente una parte interesante de la mitología griega, pero de la que muy pocos llegan a interesarse.

Te contaremos qué es, como luce, sus guardianes, cómo eran decididos sus castigos, y quienes lo decidían si sigues leyendo este artículo.

Toda religión tiene un lugar de castigo

Aunque existen religiones que parecen enfrentarse unas con otras, todas tienen algunas similitudes que, aunque las quieran hacer un poco particulares, pueden servir para compararlas y pensar “bueno, puede que no sea tan distinta una creencia de la otra”.

Pensemos por un momento en el cielo. Cuando se acaba la vida, siempre se tiene en mente que el espíritu, o el alma, se dirige a un lugar donde podrá reposar por siempre viviendo en paz y desligado de todos los problemas que lo ataban al mundo de los vivos.

Pero, así como todas las religiones tienen un lugar indicado para aquellos que han sido bienaventurados, existe otro especial para aquellos que han sido condenados. ¿Cuál es el motivo de esto?, que la justicia divina sea implantada de manera correcta, y pueda existir un equilibrio universal en todo sentido.

Es por ello que, en la mitología griega, se puede apreciar lo que ellos llamaban como tártaro. Este es un sitio donde las almas no iban a hacer otra cosa que a sufrir por la eternidad. Se puede dar una idea de este si se piensa en lo que es el infierno para el cristianismo.

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El tártaro es más que un lugar

Pero al hablar acerca del tártaro no se está mencionando únicamente a un lugar, ya que también se trata de una deidad que resultó por la unión de Eter y Gea. Si nos enfocamos del mismo, en su modo de lugar, debes saber que su ubicación era en los más profundo, llegando a las entrañas del inframundo.

Si tenemos en cuenta la manera que algunas religiones mistéricas consideraban al tártaro, es importante mencionar que, en este lugar, al menos lo que creen, es donde la Luz y el Cosmos surgieron.

Entre las entidades primordiales se encontraba Tártaro, que era acompañado a su ve por Caos, Gea y Eros. Es entonces cuando comienza a entenderse la importancia del mismo, tanto como un sitio y como una deidad. Teniendo mucha importancia dentro de la mitología griega, y en la historia en general.

¿Cómo se veía el tártaro?

El tártaro, entiéndase que cuando se escribe con “t” minúscula se refiere al lugar, se consideraba como un lugar muy remoto. Se creía que poseía la misma distancia del suelo a como lo hacía el cielo con la tierra que acompañaba a los vivos.

Se creía que el mismo era rodeado por unas tres capas de noche, y un muro que estaba hecho de bronce. Lo que podría visualizarse entonces como un pozo que era demasiado oscuro, totalmente destemplado, y que abundaba ese sentimiento tenebroso que sólo el infierno en el cristianismo puede transmitir.

Una historia que suele contarse aún hoy en nuestros días es que los Titanes fueron encerrados en este lugar, por las órdenes de Zeus en los momentos de la Titanomaquia. A otros se les castigó, y hasta desterró, como es el caso conocido de Atlas, Prometeo y, también, Cronos.

Diferencias entre el hades y el tártaro

Todos los muertos entraban al Hades, pues este era un mundo creado especialmente para ellos. Lo que se temía era llegar al tártaro, puesto que este funcionaría como hogar para aquellos que fuesen condenados. Siendo entonces una especie de prisión de torturas.

El Hades es normalmente descrito como un paraíso, mientras que el tártaro es un frío y oscuro hoyo, en donde abundaban los Hecatónquiros. Estos eran unos gigantes que tenían decenas de enormes cabezas, y cientos de brazos que les daban una fuerza brutalmente increíble. Las criaturas quizá más temibles de presenciar.

¿Cómo se definía el castigo en el tártaro?

En este sentido, los castigos del tártaro eran elegidos de la misma manera que lo eran en el infierno dantesco. Todo tenía que ver con el nivel de la falta que habías cometido cuando estabas en vida. Si era más escandalosa, peor este resultaba.

Como ejemplo podemos tomar al mito de Sísifo, el de Tántalo, o el de Ixión. Tántalo gozaba de banquetes como si fuese un dios, pues este se regodeaba de poder acompañarlos hasta el momento en el que tomó las decisiones equivocadas y terminó por traicionar la confianza que estos le daban.

El castigo que se le otorgó tenía que ver con la tentación, sin poder llegar a tener satisfacción alguna. Se vio sumergido hasta el nivel del cuello en un lago, a su vez colocado bajo un árbol que, en sus ramas, poseía distintas frutas. Cada vez que este intentaba alcanzarlas, para satisfacer su hambre o sed, se colocaban mucho más lejos.

De no ir al tártaro, ¿a dónde ibas?

Lo primero es explicarte como se podía decidir si un ser merecía ir al tártaro, o a su contrapartida. Porque en nuestros días es común decir que, si pecamos, nos dirigiremos directo al infierno. Pero, ¿quién lo decide?

Según la mitología griega, cuando alguien moría llegaba a un tribunal del Hades para poder ser juzgado por todas las acciones que han cometido hasta el momento. El mismo se componía por Minos, Éaco y Radamantis. Estos eran los que tenían la potestad de dictaminar cuál sería el destino final de cualquier ser.

La contrapartida del tártaro, en este caso, era los Campos Elíseos. Estos servían como la morada para aquellos virtuosos y heroicos seres que habían terminado con su estancia en la tierra de los vivos. Un lugar placentero.

Se cree que es un lugar que cuenta con extensos campos verdes, y muchas zonas floridas. Con hermosas y cómodas praderas que hacían que, aquellos que eran dignos de gozar de ellas, tuviesen una dichosa eternidad. Todo lo contrario, al sufrimiento que era causado en lo que se conocía como el tártaro.