La leyenda urbana del silbón

El silbón

El silbón.

El silbón es un personaje de la mitología venezolana, una leyenda urbana de más de un siglo de antigüedad. Como muchas leyendas urbanas, tiene una parte educativa y de escarmiento, una forma de crear miedo ante conductas que no se consideran socialmente positivas.

El silbido

El silbón aparece cuando las personas están solas, especialmente a hombres borrachos o infieles. Se anuncia con una melodía silbada, que recorre la escala cromática desde el Do hasta el Fa siguiente a la escala, pasando por todas las notas, para luego caer hasta el Si. Este silbido tiene una característica mágica, que cuando se escucha cerca, el silbón está lejos y no tienes nada que temer, pero si suena lejano, el silbón está cerca.

el silbón

¿Quién es el silbón?

La leyenda dice que el silbón es un joven que asesinó a su padre como venganza por maltratar a su madre. Por eso ahora persigue a los hombres que se portan mal con sus mujeres, infieles y borrachos.

¿Cómo es el silbón?

Es un hombre alto, de casi 4 metros de altura, con brazos y piernas alargadas. Lleva un sombrero de paja con el ala ancha y siempre carga a su hombro un saco. En el saco se escucha el traqueteo de huesos, que según la historia del silbón son los huesos de su padre asesinado por él, aunque otras versiones dice que son los huesos de sus víctimas.

El silbón la leyenda

No siempre busca por la calle

A veces se acerca a las casas. Pero no pretende entrar, silba su melodía mientras revisa el contenido de su saco agachado en el suelo. La leyenda cuenta que es un anuncio de muerte, que si alguien lo oye va a morir en breve. Sin embargo, si lo oyen varias personas a juntas, la predicción no tiene efecto, parece ser que el silbón sólo puede llevarse a alguien cuando está solo, como hizo con su padre cuando lo mató.

Los puntos débiles del silbón

El silbón también tiene puntos débiles. Los perros le dan pánico, algo que seguramente recuerda de cuando era un chico normal, antes de arrastrar la maldición. Cuando se escucha su silbido, si un perro ladra en ese momento el silbón silencia y desaparece de la zona. Posiblemente, el perro, como animal protector tenga algún efecto mágico sobre el acecho del condenado.

También se dice que el ajo lo aleja, igual que el chasquido de un látigo. Pero los luegareños prefieren el ladrido del perro.