La leyenda del hombre lobo Romasanta

Manuel Blanco Romasanta nació en Orense, en 1809. A la edad de 22 años, se casó, con la mala fortuna de perder a su esposa solo un año después.

Quién era y cómo vivió Romasanta

Para la época en la que vivió, sabía leer y escribir, lo que era más que la media. Además tenía conocimiento de costura, lo que le facilitó ganarse la vida como costurero. Aunque la mayor parte de su trabajo empezó a ser la venta  ambulante.

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Retrato de Manuel Blanco Romasanta

Con el tiempo, ganó familiaridad con sus vecinos, y empezó a ofrecerse como acompañante de niños y mujeres cuando tenían que hacer viajes a pie a través del bosque. Según algunos narradores de la época, era un hombre muy bajo, rubio y de facciones suaves. Seguramente su fama de afeminado por su trabajo como costurero facilitó la confianza de las mujeres y niños en él como acompañante de viaje.

Primer crimen y huida

La primera denuncia que recae sobre Romasanta es por el asesinato de un alguacil que intentó cobrarle una deuda de los permisos de ventas ambulantes. Huyó sin presentarse al juicio, donde se le condenó a 10 años de cárcel. En su huida vivió en los montes de Portugal, conviviendo con le ganado, dejando pasar el tiempo.

Volvió a Galicia cambiándose el nombre por Antonio Gómez, y mezclándose poco a poco con la población. Con el tiempo emprendió de nuevo como modista y vendedor ambulante. Además, claro está, como acompañante de viaje para mujeres y niños. Fue en esta época donde comenzaron sus asesinatos que le dieron fama.

Los crímenes y la grasa como ungüento

A pesar de que Romasanta cuando mataba a alguien mandaba cartas haciéndose pasar por él para no levantar sospecha, con el tiempo aparecieron algunas de las propiedades de los desaparecidos. Romasanta había empezado a vender un ungüento hecho de grasa, y la gente comentaba que podría ser de grasa humana.

Los rumores sobre las desapariciones y que un vendedor ambulante vendía grasa humana crecieron en la zona gallega. Romasanta huyó de Galicia usando pasaporte falso, justo antes de que se presentara una denuncia formal en la que detallaba el rapto y uso de la grasa humana cono ungüento.

Juicio al hombre lobo

Se le detiene en Toledo y se le envía a Galicia para su juicio. Romasanta no se defiende como inocente, si no que alega estar bajo un embrujo que le hace convertirse en lobo. Más adelante dirá que es una enfermedad. Durante el juicio detalla claramente cómo se convierte en lobo y, acompañado por otros dos hombres lobo, mata y devora a personas por hambre. Llega a dar ell nombre de los otros dos hombres lobo, que dijo que eran de Valencia y se llamaban Antonio y don Genaro.

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El juez tras un año de juicio, condena a Romasanta a garrote vil por estar probados nueve asesinatos.

Incluso un hipnotizador francés se interesó por su historia. Fue seguida por los periódicos como el juicio a un hombre lobo, y se escribieron novelas y relatos inspirados en su historia. Isabel II anuló la condena a muerta por una cadena perpetua.

Romasanta murió en la cárcel de Ceuta en 1864 de un cáncer en el estómago. De su existencia nacieron las leyendas del hombre del saco y del sacamantecas, muy difundidas y populares en la España rural, y todas ellas sin comparación con la historia verdadera del hombre lobo que mataba y usaba la grasa de sus víctimas para venderla como ungüento.